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El conjunto de frases melódicas que el cantador interpreta (casi siempre una de cuatro compases y tres de ocho) recibe el nombre de "tonada". Resultan así siete frases cantables a las que hay que adaptar los versos de la canta literaria, que es casi siempre de cuatro versos. Se acostumbra a cantar en este orden: 2-1-2-3-4-4-1, aunque los cantadores antiguos solían hacerlo 1-1-2-3-4-4-1. Los estribillos tienen un ritmo más vivo y se cantan siguiendo a una copla. El orden y disposición para cantarlos varía según el tipo de seguidilla que les sirve de soporte. Las tonadas conocidas son muchas. Mas de quinientas recogió mosén Antonio Margelí, pero desgraciadamente su colección perdióse con su muerte. Cancioneros musicales que las agrupan se vienen publicando desde 1.889 (cuadro 3). En su momento tuvieron decisiva importancia los de Alvira, Arnaudas y Mingote, y es considerable el mérito del de Mur Bernad.
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