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Allepuz es una pequeña localidad de la provincia de Teruel, a unos 1.474 metros sobre el nivel del mar. Un pequeño repecho nos sitúa ante el pueblo, que se levanta sobre la carretera cual si estuviera colgado en el monte, ocupando la ladera. Un elevado muro de contención parece sostenerlo para que no se caiga. Y en realidad es así, porque las grandes lluvias y torrenteras podrían precipitarlo hacia la barranquera.

Abajo, a la derecha de la carretera, cerca del acceso al pueblo, se encuentra la ermita del Loreto. Quedan en pie las columnas del atrio, cuatro a cada lado, que formaban un interesante conjunto y los muros de mampostería y cantería. Actualmente, la ermita se encuentra deteriorada pero todavía figura, labrada en piedra, la fecha de su construcción "año 1.692".
Hay que ganar más altura para llegar al pueblo, hasta la plaza, siguiendo la calle Mayor. En realidad, todo es calle Mayor, con una amplia explanada rectangular donde se levanta la iglesia parroquial de la Purificación. En este caso figura escrito con letras azules, en un azulejo, el recuerdo del Año Santo 1.951. Frente a la iglesia se alza una tapia que sirve de remate al muro de contención que da sobre la carretera y el fondo del barranco por el que discurre el río Sollavientos; sirve de barandilla para contemplar la inmensidad del paisaje. Es el lugar donde se reúnen los vecinos muchos atardeceres.
En el centro del pueblo transcurre gran parte de la vida de los vecinos. En la esquina siguiente de la iglesia abre sus puertas el bar. Las fiestas se celebran el 22 de julio en honor de Santa María Magdalena y el 12 de octubre en honor de la Virgen del Pilar.
La calle del Medio justifica su denominación y también la calle de la Luna. Arriba, en la cota más alta del casco urbano, se levanta un soberbio edificio que parece ser del siglo XVI o XVII. Construido en piedra sillar, con galería de arcos de medio punto en la parte superior. La llaman el castillo, pero no lo es. Debió de cumplir más bien como palacio-residencia.
La iglesia de la Purificación es un edificio de aspecto monumental, de estilo barroco. Se ofrece en magnífica perspectiva hacia el mirador serrano. Obra de mampostería y cantería, divide su interior en tres naves: la central, cubierta con cúpulas vaídas y las laterales con bóvedas de arista, en tanto que el crucero se cubre con cúpula y linterna sobre tambor. La obra puede fecharse en el año 1.771, aunque sin seguridad. Tiene pilares cruciformes, con curvas entrantes y salientes, y los capiteles decorados con rocalla y cabezas de animales.
La torre, situada a los pies, en el lado del Evangelio, consta de cuatro cuerpos, de cantería y ladrillo. Desmantelado el templo en 1.936, sólo nos han llegado unos ángeles dieciochescos de estuco y un retablo neoclásico dedicado a San Antonio Abad, del siglo XIX.
Bastante anterior a la iglesia es la ermita de Santa Isabel de Sollavientos, a escasa distancia del lugar, adentrada ya en la Sierra de Gúdar. Fue levantada en 1.546 y su fábrica es de mampostería,, con una sola nave cubierta con techumbre de madera. La fecha indicada, en que fue erigida la ermita, figura labrada en una de las columnas toscanas que sirven de apoyo a los arcos.
El nombre de Allepuz figura en la donación hecha por el rey Jaime I el Conquistador a los que le acompañaron en la toma de Valencia. El documento lleva fecha de 9 de abril de 1.239 y menciona a Lop. D. y Fernández, los tres naturales de esta localidad. Quiere decir ello que el lugar estuvo poblado con anterioridad a la fecha indicada.
Hay que lamentar los estragos causados por la emigración, ya que Allepuz llegó a sumar cerca de 1.000 habitantes a principios de siglo. Sin embrago, en 1.950 había descendido a 685. Desde entonces, los censos suelen ser todos regresivos: 284 habitantes en 1.978 y 238 en 1.982. Sin embargo, antaño hubo vida para mucha más gente; estaban todas las casas habitadas, sin que el vacío amenazara como ahora.
