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 HISTORIA

HACE 2000 AÑOS

Los visigodos

Siglo X: La Batalla de Simancas

Siglos XI, XII y XIII

SIGLO XIV: El Concejo de Valladolid

Siglo XV: El Cristo del Humilladero

Siglo XVI: 

Siglo XVII:

Siglo XVIII:

Siglo XIX:

Siglo XX:

 

La comarca de Ciguñuela (y municipios cercanos) posee diversos yacimientos paleolíticos de la edad del bronce (hace casi 4.000 años) y de la época romana (desde el siglo I a.C., hasta la llegada de los visigodos, en el siglo V).

Es casi seguro, por lo tanto, que ya desde los tiempos prehistóricos ha existido presencia humana en estas tierras. Podemos imaginar a estos hombres y mujeres primitivos bebiendo en nuestras fuentes y cazando en la espesura de los bosques que, seguramente, poblaban esta región de los Montes de Torozos en plena edad del bronce, Como prueba de su estancia nos han dejado el dolmen de Los Zumacales, junto al camino entre Simancas y Ciguñuela,  

Muchos años después, la región estaba habitada por el pueblo celtíbero de los vacceos, que nos ha dejado restos de numerosos castros o ciudades fortificadas diseminadas por toda la región. No se sabe si, exactamente, vivieron aquí, en Ciguñuela. No quedan restos de construcciones de esa época en el término, pero sabemos que fueron un pueblo valeroso que se defendió heroicamente contra las legiones romanas. Corría el siglo II a. de C.

En el Imperio Romano:

Al comienzo de la era cristiana (siglo I) esta tierra formaba ya parte del Imperio Romano, y pertenecía a la Provincia Hispania Citerior Tarraconensis, con capital en Tarraco (Tarragona), establecida por el emperador Augusto (año 63 a.C.- año 14 d.C.)

Algunas de las legiones del emperador Augusto pudieron pasar muy cerca de aquí, por la calzada que conducía desde Pallantia (Palencia, que toma el nombre del valeroso jefe de la tribu de los vacceos, Palantuo) a Septimancas (Simancas), de la que, si acaso surcó nuestro término, no quedan vestigios.

En el Reinado de los visigodos:

Prácticamente, nada se sabe sobre el momento de la historia en que surge el núcleo de población en Ciguñuela; ni el origen del nombre,... 

Tampoco sabemos si existía ya la población de Ciguñuela durante el reinado de los visigodos. Éstos llegan a España en el año 416, cuando acudieron como federados del Imperio romano de Occidente para combatir a los suevos, vándalos y alanos, que se habían asentado en diversas regiones del territorio peninsular.

Imaginamos que estas tierras han visto pasar el cortejo del rey godo Recesvinto. Cuentan que se sintió enfermo y se encaminó a Gérticos, nombre de la actual localidad vecina de Wamba, donde finalmente encontró la muerte. Allí mismo, como ordenaba la tradición visigoda, fue elegido Wamba como nuevo rey, el cual aceptó la corona e inició un tormentoso reinado de luchas entre una monarquía, cada vez más débil, y una nobleza permanentemente sublevada. corría el año 672.

Toda la comarca parece vivir, en tiempos de los visigodos, un momento de prosperidad que resulta patente, aún hoy en día, por la existencia de magníficas muestras del arte visigótico, como la iglesia de San Cebrián de Mazote, o la de Santa María de Wamba. Se sabe, además, de la presencia de personajes históricos, que han dejado sus huellas como la de la sepultura elegida por el rey Chindasvinto en la población de San Román de Hornija, para descansar junto a su esposa Reciberga. Probablemente en el periodo anterior al siglo VIII nuestra comarca experimenta una época de avance de la colonización del territorio. Se talaron grandes extensiones del bosque original para roturar los campos para el cultivo de cereales.

Este proceso queda bruscamente interrumpido al producirse la invasión musulmana de la península (año 711). Con la desaparición de la monarquía visigoda, y la llegada de los moros, se produce la despoblación del territorio, convertido durante casi tres siglos en un inmenso y despoblado campo de batalla. La Reconquista emprendida por los reinos cristianos de Asturias y, luego, de León, consiste en una lenta recuperación del territorio. En lo que respecta  a nuestra comarca, situada al norte de la línea del río Duero, no es un hecho hasta finales del siglo X, como consecuencia de la victoria de las tropas cristianas en la Batalla de Simancas. Sólo después de casi trescientos años van a volver a darse las condiciones necesarias para volver a repoblar estos páramos. 

La Reconquista

Simancas: puente medieval sobre el río Pisuerga, poco antes de su desembocadura en el Duero

Castillo de Simancas:

El Archivo General de Simancas es el más grande de España y el segundo de Europa, sólo superado por los Archivos del Vaticano.

 

Simancas:

Villa situada a 10 km. de Valladolid, en cuyo término el río Pisuerga desemboca en el Duero. 

En tiempos romanos se denominaba Septimanca y también la edad media dejó su huella con el puente medieval que posee. 

Su castillo, construido en el siglo XV, fue prisión del obispo Acuña, y por decisión de Carlos V y Felipe II se albergó allí el Archivo General del Reino, con más de 35 millones de documentos. 

Batalla de Simancas, combate que tuvo lugar, desde el 1 hasta el 6 de agosto del 939, junto a los muros de la fortaleza de Simancas (Valladolid), en el cual se enfrentaron las tropas del califa cordobés Abd al-Rahman III frente a las comandadas por el rey leonés Ramiro II, que estaban compuestas por ejércitos de todos los núcleos cristianos del norte de la península Ibérica. La batalla fue el resultado de la campaña militar lanzada por Abd al-Rahman III (conocida por la historiografía como ‘campaña de la omnipotencia’) contra los territorios cristianos, para lo cual se puso al frente de un gran ejército formado por casi cien mil hombres, que contó con la ayuda de las tropas del gobernador musulmán de Zaragoza (Abu Yahya o Abohaia). Entre tanto, el rey leonés Ramiro II logró reunir a su lado, además de a sus propias tropas, a las del conde de Castilla Fernán González, a las del reino de Navarra así como a las gallegas y asturianas. En las proximidades de la muralla de la ciudad de Simancas, coincidieron ambos ejércitos el 1 de agosto del 939. El combate finalizó cinco días después con la victoria absoluta de las tropas cristianas, que obligaron a huir a las califales e hicieron prisionero al propio Abu Yahya. Como consecuencia de la batalla, la línea de repoblación del reino de León avanzó hasta el río Tormes, rebasando el límite del río Duero. No obstante, aunque Abd al-Rahman III no volvió a dirigir personalmente a sus ejércitos en combate alguno, éstos siguieron haciendo incursiones más allá de los límites cristianos.

Tomado de la Enciclopedia Encarta 

Siglos XI, XII y XIII: la lenta consolidación al norte del Duero

Pero antes de terminar el siglo X, todavía habrán de sufrir estas tierras del Condado de Castilla el azote del poderío militar del califato de Córdoba. Almanzor o Al-Mansur (940-1002), caudillo militar musulmán de al-Andalus, dirigió numerosas campañas contra los núcleos cristianos de la península, desde Barcelona hasta Santiago de Compostela. 

Según la tradición cristiana, los castellanos y leoneses derrotaron al caudillo musulmán en Calatañazor (Soria), aunque en realidad debió ser una victoria más del caudillo musulmán. 

León, la propia capital del reino, padeció las devastadoras incursiones de los ejércitos de Almanzor y de sus hijos, que destruyeron la ciudad (988) y pusieron en fuga a sus habitantes. Es a partir del siglo XI cuando Alfonso V reconstruye y fortifica la ciudad sobre sus cenizas. En 1017, el rey reúne en León una asamblea y promulga las primeras leyes territoriales, reglamentando la repoblación de la ciudad y los usos de la vida dentro de ella. 

En 1029 muere asesinado y sin descendencia el último conde de Castilla, el infante García. El Condado pasa a manos de su hermana, casada con el rey de Navarra Sancho III que, al morir, deja Castilla a su segundo hijo, Fernando, convirtiendo el antiguo Condado en reino. Nace así el reino de Castilla (1035), con el reinado de Fernando I, primer rey de Castilla, y rey también de León, tras su matrimonio con Sancha, heredera del trono leonés. 

A lo largo del siglo XII la progresiva lejanía de la frontera con los musulmanes va dejando paso a nuevos aires de paz y de progreso en esta región al norte del Duero. Las plazas fuertes asentadas sobre la línea del río (Zamora, Toro, Tordesillas, Peñafiel, ...) viven momentos de esplendor. La propia capital, León, que ya tenía más de 2.000 habitantes, asiste en 1135 a la coronación de Alfonso VII como "Emperador de las Españas", aunque quedaba muy lejano e inalcanzable el esplendor de la capital del reino enemigo, Córdoba, que superaba los 100.000 habitantes.

Ya en el siglo XIII, la unión de Castilla y de León bajo el cetro de Fernando III terminaba definitivamente con la separación de ambos reinos. La nueva unidad política y las expectativas abiertas años atrás por la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) permitieron que desde 1231 a 1236 se desarrollaran bajo el reinado de Fernando importantes campañas victoriosas frente a los musulmanes en el ámbito de la Reconquista. En 1236 se conquistó Córdoba, antigua capital del Califato, Jaén (1246), el reino de Murcia se convirtió en vasallo de Castilla (1243), y Sevilla capituló en noviembre de 1248, después de un largo asedio en el que participó una flota del Cantábrico creada por el marino Ramón Bonifaz.

El repoblamiento cristiano de Andalucía comenzó poco después de su conquista. La extensión e importancia económica y estratégica de las nuevas tierras obligaron al monarca a repoblar el territorio conquistado de una forma efectiva. Por su parte, en Castilla y León, de donde salieron la mayoría de los pobladores de las nuevas tierras, se incrementaron los grandes dominios. La aristocracia militar, eclesiástica y de los concejos castellano-leonesa adquirió rápidamente los bienes que dejaban vacantes los emigrantes que se dirigían hacia el sur.

¿Había surgido ya la población de Ciguñuela?. Aunque no se conserva ningún documento que lo atestigüe, parece lógico pensar que ello debió ocurrir en algún momento entre los siglos XII ó XIII.

Siglo XIV: Aparece Ciguñuela como aldea del Concejo de Valladolid

Se denominaba en la Edad Media behetría (omes de benfetría u homines de benefactoria) a los campesinos de Castilla y León que, siendo propietarios de la tierra, entregaban la totalidad o una parte de ésta a un señor a cambio de protección, al igual que un contrato de vasallaje clásico. Los hombres de behetría seguían ostentando el estatus jurídico de libres, no eran ni siervos ni vasallos y, al menos en los primeros años de existencia de las behetrías, mantenían totalmente la capacidad de elegir al señor que ellos quisiesen.

Becerro de las Behetrías: Se trata del libro en el que figura el único padrón conservado de los realizados por funcionarios reales del monarca castellano Pedro I, acerca de una petición nobiliaria expuesta en las cortes de Valladolid convocadas en 1351. Dicha petición concluía con la necesidad de que, tras la gran mortandad producida por la peste negra de 1348, los señores y el propio rey hiciesen una encuesta sobre los derechos, rentas y pechos que debían percibir de los territorios que habían sido asolados por la enfermedad. Es de suponer que encuestas similares fueran realizadas en todo el territorio castellano, pero hasta nuestros días sólo ha llegado el registro efectuado en los territorios castellano-leoneses situados al norte del Duero. Debido a ello, también se conoce el libro como Becerro de las Merindades de Castilla y, pese a su carácter incompleto y careciendo de otros registros similares para poder establecer comparaciones, constituye la única fuente no sólo para el estudio de las behetrías sino para comprender la realidad económica y social de las comunidades de aldea de Castilla y León, especialmente las del ámbito territorial que circunscribe el Becerro: La Rioja, Álava, Asturias, Burgos, Soria, León, Valladolid, Palencia y Cantabria.

La Merindad del Infantazgo de Valladolid, cuya capital era Urueña, se extendía en su totalidad por el territorio actual de la provincia de Valladolid; de forma muy irregular, limitaba al norte con las Merindades de Carrión, Campos y Cerrato; al Este con Cerrato; al sur con los Concejos del sur del Duero, y al oeste con el reino de León.

En su interior englobaba los términos del Concejo de Valladolid y sus aldeas, que en el Becerro no se enumeran como formando parte de la Merindad del Infantazgo. Este territorio concejil vallisoletano comprendía, además de la capital, las aldeas de Villanubla, Peñaflor de Hornija, Ciguñuela,  Geria, Simancas, Santovenia, Castronuevo, Cabezón, La Overuela, Renedo, Tudela, Cistérniga, Laguna, Puente Duero, y Pesqueruela al norte del Duero, y Viana, Boecillo y Herrera del Duero al sur del mismo río. 

Sí aparecen enumerados los actuales municipios vecinos de Wamba, Robladillo, Arroyo y Zaratán, ya que no pertenecían, como los enumerados anteriormente, al término del Concejo de Valladolid. La transcripción del registro de este último lugar es:

Çaratan

Es del obispado de Palencia e es de la Huelgas de Ualladolit

DERECHOS DEL REY

  • Pagan al Rey moneda e seruiçios quando los echa en su tierra e fonsadera.

DERECHOS DEL SENNOR

  • Dan cada anno a las duennas del dicho monesterio por martiniga: DXL m.

  • Dan cada anno por yantar al dicho monesterio: CCCC m.

  • Dan cada anno el que tiene par de bueyes o otro ganado que les ayudan con ello vn dia cada mes a su sennora.

Sabemos ya, por lo tanto, que Ciguñuela existía a mediados del siglo XIV. A partir de aquí, la memoria histórica nos habla de lo que ahora mismo podemos ver: 

Siglo XV: El misterioso origen del Cristo del Humilladero

Conservado en el interior de la iglesia parroquial, lado del evangelio, se dice procedente de un humilladero desaparecido. Siempre ha llamado la atención que una obra tan impresionante, de tan alta calidad y dimensiones considerables, se conserve en un lugar que nunca ha tenido mucha importancia. No le han faltado referencias encomiásticas, destacándose su singularidad en el medio vallisoletano, donde nada se conserva que pudiera ponerse en paralelo, ni compositiva, ni estilísticamente. Algunos estudiosos han creído ver contactos muy directos con lo alemán, hasta el punto de proponer la disyuntiva de que bien era una pieza del centro de Europa importada, bien la obra de un escultor de esa procedencia activo en Castilla. Otros, con dudas, han preferido pensar en lo flamenco o lo hispano con fuerte influencia flamenca («estilo hispano flamenco»). Se ha dicho que era el Crucificado más importante de la actual provincia de Valladolid, comparándolo ventajosamente con el de la cartuja de Miraflores, obra de Gil de Siloé.

Cristo del Humilladero

GIL DE SILOE (?) h. 1486-1489

 Madera policromada. 200 x 190 cm

Iglesia parroquial de Ciguñuela (Valladolid)

Lo que lo separa de la mayor parte de lo conocido es el movimiento que se imprime al cuerpo que dibuja una S, mientras en cierta medida el giro de la cabeza se contrapone al de las piernas, mientras el amplio perizonium está movido por el viento colaborando así al sentido dinámico del conjunto. Este dinamismo está cargado de tensión, colaborando al dramatismo que lo impregna todo, emanado asimismo de la impresionante expresión de la cara. Es un cuerpo delgado, largo, en tensión todos los músculos de brazos y piernas, elementales los volúmenes del cuerpo en lo que afecta a la anatomía.

Ciertos extremos expresivos se apoyan asimismo en la representación de la sangre, que surge en borbotones y goterones en relieve, de la frente y de la herida del costado, relieve que alcanza a las pestañas. La corona de espinas debía hundirse en la cabeza, porque está tallada con ella, no es algo añadido. Los ojos están entreabiertos mirando hacia arriba en el momento mismo de la muerte, mientras la boca se entreabre mostrando lengua y dientes. Pese a que se han aducido parentescos con lo germánico, no conocemos un Crucificado semejante, salvo en su expresividad y el perizonium movido por el viento. Quizás este motivo es más frecuente en la pintura y en el grabado (Schongauer, Monogramista AG), pero sin alcanzar nunca la tensión dinámica de Ciguñuela. Es posible que la tela ondulada sea una señal para recordar los prodigios que, según los sinópticos, acompañaron a la muerte de Jesús y que tuvieron su punto álgido con el velo rasgado del Templo. Buscando paralelos se ha llegado hasta Gil de Siloe, el único maestro autor de Crucificados de semejante calidad. El del retablo de Miraflores, obra impresionante, es más estático, concentrándose el pathos emocional en la cabeza, pero, correctamente, se ha encontrado mayor semejanza con el del retablo del Árbol de Jessé o de la Inmaculada Concepción en la capilla de Luis de Acuña de la catedral de Burgos. En realidad las semejanzas son muchas. De nuevo aquí estamos ante una imagen de grandes dimensiones y dotada de un tenso dinamismo, sin llegar a la torsión de Ciguñuela. La cabeza de Cristo es igualmente expresiva, la corona de espinas forma parte de la talla, las pestañas se marcan en relieve, igual que las gotas de sangre sobre la frente, mientras la boca entreabierta permite ver dientes y lengua. La sangre que brota del pecho tiene la misma densidad. La anatomía de los brazos se asemeja, aunque el tronco presenta ciertas diferencias. En lo escultórico foráneo quizás lo más próximo sea algún Crucificado de Nicolás de Leyden, como el de Nordlingen, bastantes años anterior, aunque en él falta movimiento. Muy recientemente, J. Urrea ha hecho una nueva lectura de ciertos datos referentes al colegio de San Gregorio de Valladolid y llega a la conclusión de que estamos ante la única pieza que queda del retablo destruido de su capilla, obra admirada por cuantos la vieron y documentada como de Gil de Siloe y Diego de la Cruz. Se podrá discutir aún la autoría total del gran escultor, por la presencia necesaria en retablos de tantas dimensiones del taller, pero no hay duda de que no se debe desligar del maestro burgalés. De este modo no sería exagerado decir que los tres Crucificados más importantes de Castilla la Vieja en la segunda mitad del siglo xv son de Gil de Siloe.

 Bibliografía: MARTIN GONZÁLEZ, 1968, p. 88; MARTIN GONZÁLEZ, 1970, p. 115; MARTIN GONZÁLEZ, 1973, p. 21, ARA GiL, 1977, pp. 374,408,413, PARRADO DEL OLMO, 1988, p. 120; YARZA, 2000, p. 194.  

Siglo XVI: 1521: La derrota de los Comuneros

Nuevamente estas tierras escucharán los tambores de guerra, en los prolegómenos de la batalla de Villalar, librada el 23 de abril de 1521, que decidió el desenlace de la guerra de las Comunidades ,(1517-1522), enterrando las pretensiones de los Comuneros Castellanos, que desde 1520 habían mantenido en jaque a la autoridad monárquica de Carlos I -representado por el Consejo de Regencia- y desafiado el poder socio-político de la aristocracia castellana. 

En diciembre de 1520 el ejército realista tomó Tordesillas, capital de la causa comunera y se inició la fase final de esta desigual guerra civil.

Nuestra comarca de los montes de Torozos se convirtió en el principal frente de acción militar: un área delimitada por el triángulo formado por Valladolid, Medina de Rioseco y Tordesillas, donde se hallaba concentrado el grueso de las tropas señoriales, en una serie de fortalezas estratégicamente situadas que dificultaban el avituallamiento y las comunicaciones de los comuneros. 

Padilla deseaba obtener un rápido y sonado triunfo que levantara la moral de las tropas comuneras. Pensaba que podría conquistar Torrelobatón, a medio camino entre Medina de Rioseco y Tordesillas, dentro del señorío del almirante de Castilla. En efecto el 25 de febrero, tras un duro asedio, Padilla ocupó la fortaleza.

El castillo es una construcción del siglo XV vinculada durante largo tiempo a los condestables de Castilla. Es de planta cuadrada y está flanqueado en tres de sus ángulos con cubos, en tanto que en el cuarto se alza la torre del homenaje.

Castillo de Torrelobatón

La toma de Torrelobatón consolidó la posición comunera e inquietó a los nobles. Pero Padilla no supo aprovechar su ventajosa posición militar.

El condestable salió finalmente de Burgos el 8 de abril, al frente de un ejército temible: tres mil infantes, seiscientas lanzas, dos cañones, dos culebrinas y cinco piezas de artillería ligera. El día 12 llegaba a las puertas de Castrojeriz y tres días después se hallaba en Becerril. El 21 de abril fijó su campamento en Peñaflor, a apenas una legua frente a Torrelobatón, donde se le unieron las tropas del almirante de Castilla y las de los señores de Tordesillas.

En Valladolid el avance del condestable se contempló como el anuncio de una derrota inminente. Hubo serias dificultades para encontrar quién se pusiera al frente de los efectivos de refuerzo que se enviaron a Torrelobatón.

En Peñaflor el ejército realista vigilaba los movimientos de la guarnición de Torrelobatón. Padilla pensó en retirarse a Toro, con el fin de esperar allí nuevos refuerzos y reorganizar sus tropas. Hasta el 22 de abril se limitó a enviar patrullas de reconocimiento para controlar las posiciones del adversario. Fue un error táctico fatal.

El día 23 Padilla abandonó por fin Torrelobatón. Inmediatamente el condestable y el almirante se lanzaron en su persecución, alcanzando al ejército comunero en un paraje llamado Puente de Fierro, junto a la aldea de Villalar.

Las fuerzas comuneras se componían de unos seis mil hombres, entre ellos 400 lanzas y mil escopeteros. La caballería realista, formada por unas 500 ó 600 lanzas, se arrojó de inmediato sobre las filas comuneras, sin esperar la llegada de su infantería. Parte del ejército comunero se refugió en la aldea próxima, donde Bravo y Maldonado se esforzaron inútilmente en reorganizar sus tropas. Padilla, al verse abandonado, se lanzó desesperadamente contra la caballería real, que no permitió el despliegue de las fuerzas comuneras. Exhaustos por lo precipitado de la marcha y bajo una copiosa lluvia, los soldados de Padilla se convirtieron en presa fácil de la caballería señorial. Cuando llegó a Villalar la infantería del condestable la batalla había concluido. Murieron un millar de comuneros, según unos; doscientos, según otros. Los restos del ejército rebelde fueron perseguidos por el conde de Haro hasta las cercanías de Toro.

Bibliografía:

FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M. La España del emperador Carlos V, tomo XVIII de la Historia de España dirigida por R. Menéndez Pidal. Madrid, 1966.
MARAVALL, José Antonio. Las comunidades de Castilla. Madrid, 1963.
PÉREZ, Joseph. La revolución de las Comunidades de Castilla (1520-1521). Madrid, 1977.

Tomado de: Victoria Horrillo, en Enciclopedia Enciclonet (www3.enciclonet.com)   

1572: El retablo de Esteban Jordán

Hoy día podemos contemplar, en el interior de la iglesia de San Ginés, en Ciguñuela, un retablo mayor del siglo XVI, realizado por el escultor Esteban Jordán.

Esteban Jordán (hacia 1530-1598): Escultor español nacido en León. Es el máximo representante de la escuela vallisoletana de fines del siglo XVI. Su estilo refleja influencias formales de Juan de Juni, Berruguete y, en último término, de Miguel Ángel. Su principal obra es el retablo de la iglesia de la Magdalena de Valladolid.

En los libros de fábrica de la iglesia de San Ginés consta que dicho retablo mayor fue comprado en 1734 al Convento de Comendadoras de Santa Cruz, de Valladolid, por un precio de doscientos ducados. No hay duda de que se trata del retablo mayor encargado por dicho convento a Esteban Jordán en 1572, entrando en el contrato la arquitectura, escultura y pintura del mismo. 

Dicho Convento de Comendadoras de Santa Cruz se encontraba en Valladolid, y lo que queda actualmente de él es, hoy día, un concurrido centro comercial conocido como Las Francesas. De la primitiva construcción sólo se conserva el magnífico claustro , de tres pisos, con arcos escarzanos sobre pilares redondos, y hermosos antepechos de estilo gótico-mudéjar. Este claustro es conocido popularmente como patio de las tabas, por la decoración que presentan sus suelos.

La iglesia del convento, actualmente sin culto y dedicada a sala de exposiciones, exhibe un retablo que sustituyó al que en 1572 había ejecutado Esteban Jordán que, como se ha dicho anteriormente, fue vendido a la Iglesia parroquial de San Ginés, en Ciguñuela, donde se estaba concluyendo la reedificación del templo. En 1732 se adelanta un pago de "500 reales que pagó a las señoras comendadoras  de Santa Cruz de Valladolid, por quenta de los mil y doscientos reales en que se ajustó el retablo que tienen dichas señoras de la iglesia vieja".

Dos años más tarde, en 1734, aparece una anotación con un nuevo precio, aparte de los gastos de transporte e instalación: "1.000 reales que pagó al convento de religiosas de Santa Cruz de Valladolid, resto de los doscientos ducados en que se ajustó el retablo. 150 reales que tuvo de coste el traer y poner dicho retablo en la capilla mayor de la iglesia".

La descripción (de abajo a arriba) del retablo es la siguiente: 

  • Un primer banco sobre el que descansa todo el conjunto, que se corresponde con otra obra diferente, con dos pinturas sobre tabla (59 x 79 cm.) del siglo XVI: una representa a San Pedro y San Pablo, y puede ser de algún seguidor de Alonso Berruguete; la otra representa una escena de la predicación (probablemente de Santiago), y manifiesta un estilo más próximo a Esteban Jordán.
  • Retablo, con arquitectura típica de Jordán, que consta de banco, tres cuerpos y ático. En el banco figuran los relieves de la Epifanía y la Anunciación, claramente de Jordán, como asímismo el de la Oración del Huerto que hay en el tercer cuerpo. Hay asimismo tres estatuas: la de San Ginés, en la hornacina principal, y las de Santa Bárbara y San Juan Evangelista en la caldera, todas del siglo XVI. en el ático hay un calvario que no es de Jordán: un cristo del siglo XVI al que flanquean dos figuras góticas de la Virgen y San Juan.
  • Delante del retablo aparece colocado un Crucifijo barroco de madera, del siglo XVIII, de tamaño natural.

Bibliografía:

MARTÍN GONZÁLEZ, J.J.(1973): "Antiguo partido judicial de Valladolid". Valladolid. Diputación Provincial

1558-1576:construcción de la Torre

El elemento arquitectónico más hermoso y característico de Ciguñuela es, sin duda, la Torre de San Ginés, recientemente restaurada. Está situada a los pies de la iglesia parroquial. 

Aunque el templo actual empezó a construirse en 1700, parece lógico pensar que el nuevo se emplazara sobre los cimientos del antiguo, con planta de sencilla traza, del tipo de las de segunda mitad del siglo XVI. Así, hay constancia de que un cantero llamado Pedro González de Jibaga cobra cantidades por trabajos hechos en el templo en 1558.

Pocos años más tarde, el cantero Hernando del Río estampa la fecha de 1576 en la clave de la cúpula del último cuerpo.

"La torre es de planta cuadrada, distribuyéndose en cuatro pisos, el último correspondiente al cuerpo de campanas. Finas molduras separan los distintos cuerpos. Los ángulos se protegen con pilastras. Sobre el postrer cuerpo viene una balaustrada, que permite un desahogado mirador. El ochavo, con su cúpula de piedra trasdosada, cierra hermosamente la silueta de la torre, a la que se accede por una escalera de caracol adosada al costado norte." (*)

(*):MARTÍN GONZÁLEZ, J.J.(1973). Obra citada.

El cuarto piso aloja dos campanas, orientadas hacia poniente, en las que existen sendas inscripciones:

"María me llamo, 100 arrobas peso, Quien no me crea, que me coja a peso."

"Elena me llamo, 100 arrobas peso, Quien no me crea, que me coja a peso."

Una campaña pequeña, o "esquilín", orientada hacia el este, se toca en algunas celebraciones, como las fiestas patronales o el día de San Isidro.  

Pero la función de la torre parece ser la de vigía, que parece haber cumplido en tiempos pasados. Desde el cuarto de campanas, con una escalera de mano, se accede a la linterna, a cuyo alrededor hay una balaustrada. colocado un vigía en la linterna podía comunicarse, por un lado, con la atalaya de Simancas, e incluso lugares bien distantes como Viana u Olmedo, al sur del Duero. Por el lado opuesto, con los castillos de Villanubla, Peñaflor y Castomonte.

 Siglo XVII: 1699: Inicio de la iglesia.

Los libros de fábrica de la parroquia nos han deparado diversos datos sobre su construcción. En 1699 se inicia la edificación del actual templo. Constan ya numerosas partidas de piedra. En 1700 tuvo lugar la colocación de la primera piedra, siendo cura Alejandro Aparicio.

Consta de una sola nave, con crucero y una capilla en el lado del Evangelio. Sin duda la reedificación del templo se acometió con sujeción al edificio antiguo, ya que la planta es de sencilla traza, del tipo de las de la segunda mitad del siglo XVI. En el exterior domina la noble fábrica de piedra. En el interior todo el templo aparecía enlucido hasta que recientemente se han llevado a cabo labores de limpieza, dejando al descubierto la piedra.

"Pilastras toscanas sostienen los arcos fajones de la única bóveda de cañón. En el crucero hay cúpula sin trasdós. Junto a la cabecera se dispone la sacristía, de sencilla figura. Se cubre con sencilla bóveda de arista, de yesería. Según noticias, parece que el templo sufrió no ha mucho un incendio. Entonces desaparecerían las viejas yeserías barrocas. La bóveda del presbiterio, de marcos quebrados, indica cómo sería antes toda ella." MARTÍN GONZÁLEZ, J.J.(1973). Obra citada.

Siglo XVIII: los avatares de la construcción de la iglesia

 

La construcción resultó una empresa complicada, seguramente por falta de dinero. Solo así se comprende que, desde el inicio en 1700, haya que esperar hasta 1719 para llegar a la cornisa. Hasta 1729 no se redacta la escritura de remate del templo, en lo que entraba la ejecución de la capilla mayor, obra que estaba terminada el año de 1741, en el que su autor, el maestro de obras de Valladolid, José Morante, se otorgaba por pagado.

En 1738 se labraba asimismo la portada de la iglesia, donde se colocó la imagen en piedra de San Ginés, patrón del templo.

Siglo XIX: Ciguñuela en el Madoz (1845 - 1850)

Los datos recogidos por autor anónimo para la publicación en el Diccionario Geográfico encargado por Pascual Madoz, nos brindan esta descripción de cómo era Ciguñuela a mediados del siglo XIX:

CIGUÑUELA: l. con ayunt. en la prov., part. jud., aud. terr., c.g. y dióc. de Valladolid (2 leg.): SIT. en un valle sin más ventilación que por el NE.; su clima es, sin embargo, sano: tiene 90 CASAS, la del ayunt., una buena fuente de buenas aguas y una igl. parr. (San Ginés) servida por un cura y un beneficiado: confina el TÉRM. N. Bamba; E. Zaratán y Arroyo de la Encomienda; S. Simancas, y O. Robladillo: dentro de él se encuentran 3 fuentes de abundantes y buenas aguas y una ermita (El Humilladero): el TERRENO participa de páramo, pendientes y valles, y por la laboriosidad de los naturales es muy productivo; comprende un prado correspondiente a los propios, atraviesa el térm. y le fertiliza en parte un pequeño arroyuelo llamado Rodastillo, que se forma de las mencionadas fuentes. CAMINOS: los locales, el que de Valladolid dirige á tierra de Toro, Mota del Marqués, Torrelobatón y su valle; y á unas 600 varas de la pobl. pasa una cañada de merinas que va á enlazarse con la principal que cruza desde tierra de Segovia á la de León. PROD.: trigo, cebada, morcajo, avena y legumbres; cria ganado lanar y mular para la agricultura, además de algunas 30 muletas para vender, hay caza de perdices y liebres. IND.: la panadería, algunos de los oficios y artes mecánicas más indispensables, un molino harinero y la recriación de mulas lechares. COMERCIO: esportacion de muletas e importacion de los art. que faltan; hay una tienda surtida de bastantes comestibles. POBL.: 125 vec., 650 alm. CAP. PROD.: 1.260,920 rs. IMP.: 136,092 CONTR.: 20,329 rs. 30 maravedises.

Transcripción literal del Diccionario Madoz (1845-1850).

Como puede observarse, Ciguñuela ha sido ya desgajada del término municipal de Valladolid, y dispone de Ayuntamiento propio. La población de 650 habitantes se va a mantener prácticamente invariable hasta final de siglo, (656 h. en 1895, cuando Ortega Rubio anota su paso por Ciguñuela).

La exportación de muletas nos habla de la importancia que esta producción ganadera, necesaria en la época para las labores agrícolas, tiene en la vida y en la economía de la localidad. [mula: (del  latín mula.) f. Hija de asno y yegua o de caballo y burra. mulo: (del latín mulus.) m. Zool. Híbrido resultante del apareamiento del asno con la yegua o del  caballo con la burra. Es menos ágil que el caballo y más que el asno, y excede a entrambos en fuerza y sufrimiento: machos y hembras son, con rara excepción, infecundos.]

Debió lograrse, en aquella época, una industria ganadera de cierta importancia, al punto de poderse garantizar una producción anual de hasta 30 cabezas de este ganado para exportar, aparte, se supone, de las necesidades propias.

Ciguñuela a finales del siglo XIX: descripción de J.Ortega Rubio (1890)

El año 1895 Juan Ortega Rubio publica la obra "Los pueblos de la provincia de Valladolid", como resultado de una serie de visitas que él mismo realiza. Sus anotaciones sobre Ciguñuela (1990) son las siguientes:

En la villa de Ciguñuela (11 k. y 144 m.) con 656 hab. (1) llaman la atención la iglesia y la casa de ayuntamiento.

Sobre la puerta principal de la parroquia de San Ginés se lee: Año 1754; y con efecto, la fábrica del templo es del siglo pasado. El coro, cuya bóveda ojival indica una antigüedad del siglo XVI, debió construirse al mismo tiempo que la torre. Á ésta, que parece una fortaleza con sus correspondientes aspilleras, se sube por una escalera de caracol; y en la bóveda, que cubre el sitio de las campanas, se halla la fecha: Año de 1573. Desde el cuarto de campanas, con una escalera de mano, se asciende á la linterna, á cuyo alrededor hay un muro de piedra. Colocado un vigía en la linterna podía comunicarse, por un lado, con la atalaya de Simancas y otros fuertes, y por el lado opuesto, con los castillos de Villanubla, Peñaflor y Castromonte. Los retablos y esculturas de la iglesia son regulares. En los cajones de la sacristía se guarda un hermoso y antiguo terno; además una casulla, del siglo pasado, procedentes de San Pablo de Valladolid.

La ermita no encierra nada de particular.

La casa de ayuntamiento, obra del año 1882, es suficiente para las necesidades del pueblo, y en ella no ví, en 17 de Septiembre de 1890, ningún documento interesante.

En Ciguñuela brotan cuatro fuentes de abundantes aguas, que forman el arroyo Rodastillo, el cual desagua en el Pisuerga.

(1): En el año 1787 tenía de 60 á 70 vecinos. Diario Pinciano, número 26, pág. 283.

Comienzos del siglo XX: nueva descripción de 1917

Una nueva revisión de los datos contenidos en el diccionario de Madoz se lleva a cabo a principios de siglo, reimprimiéndose en 1917 una nueva descripción de la villa, esta vez con la firma de Alejo González. Se incorporan más datos a lo que es una descripción más exhaustiva:

CIGUÑUELA.- Mun. y v. de VA., P.J. de la C., de la que dista 12 Km. Est. de fc. más próx., Zaratán, a 7 Km. Ext. 30,60 Km. cuadrados. 41º 38' 25'' N. 1º 10' 10' O.- H. 371 y 372.

RELIEVE: Este tº. se extiende sobre el páramo de unos 850 m/a., tendido entre el Hornija y el Pisuerga. El valle de este último se abre al S. del tº. atacando con las ag. que a él afl. el borde del páramo en el que excavan cárcavos y barrancadas, en la cabecera de una de las cuales se halla el pueblo. El terr. es de naturaleza pedregosa.- CLIMA: Lluvias en noviembre y abril, y nevadas en enero y febrero. Los vientos dominantes son conocidos con los nombres de gallego y levante; este último es el que trae las lluvias.- LAS AGUAS: todas las del tº van a parar al Pisuerga a través de los arroyos de la Cárcava y Rodastillo, con otros menores. Las fuentes principales son las del Caño y Cañico: de ambas procede el agua para beber.- VEGETACIÓN: Las t. sin labrar se encuentran en periodo de repoblación forestal. Pertenecen al Estado, al aytº. y a particulares.- FAUNA: Perdices y liebres.

AGRICULTURA: Las t. cult. son pedregosas. su propiedad está repartida, y hay colonos y aparceros. Las parcelas, de una extensión media de 0,50 Ha., son de forma poligonal, y están abiertas. Toda la t. es de secano. Se destinan 2.235 Ha. a trigo, cebada, avena, yeros y veza, y 150 a lentejas. Los índices de producción por Ha: son: Trigo, 11 Qm. ; cebada, 8; avena, 10; yeros, 2; veza, 2; y lentejas, 15. Estas t. se siembran todos los años, abonando los productos, para lo cual se ponen de acuerdo los labradores. Las labores agrícolas, alza y bina, se realizan con tractores, arados y ganado mular y caballar. Un labrador medio cultiva 18 Ha., y el precio de la Ha. es de 10.000 ptas. GANADERÍA: 180 cabezas de ganado mular, 30 de caballar, 10 de vacuno, 2.600 de lanar, 10 de cabras y 2.000 gallinas.- INDUSTRIA: Dos talleres de construcción de carros, una herrería y dos tahonas.- COMERCIO: Tres tiendas mixtas.- COMUNICACIONES: Cada día, servicio de coches de línea con la C. por automóvil. 12 motocicletas, 50 carros, 35 bicicletas. Cartería y 40 aparatos de radio. 

POBLACIÓN: 619 hbs. Se registra emigración a VA. y otras c. Por profesiones se distribuye en 50 labradores, 8 comerciantes e industriales, 20 ganaderos, siete funcionarios y 100 jornaleros.- EL PUEBLO: Está formado por 118 edif. destinadas a vivienda, seis a otros usos y 35 cuevas, en compacto.- LA CASA TÍPICA: Construida de adobe, tiene la fachada enjalbegada, y el tejado a dos vertientes, con regular inclinación. Consta de una planta. Las cuadras y los pajares se hallan en la casa. La cocina es de campana, y como combustible se utiliza paja. Los suelos son de ladrillo.- HISTORIA: En el archivo parr. se conservan documentos del siglo XVI.- COSTUMBRES: Fiestas el 25 de agosto, en honor de San Ginés.- DEPORTES: Pelota.- ESPECTÁCULOS: Un salón de baile.- ENSEÑANZA: Una escuela de niños y una de niñas.- SANIDAD: Médico y veterinario .- ASISTENCIA RELIGIOSA: Un párroco.  [Alejo González.]